ISSN 2007-734  
Facultad de Psicología  
Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo  
Copyright © 2025 UARICHA  
UARICHA, 2025, 23, 1-14  
Vivencias acerca de la maternidad en madres mayas de Yucatán  
Experiences about motherhood in maya mothers of Yucatan  
Mary Josselyn Manzanero Martínez 1 ORCID: https://orcid.org/0009-0007-8476-0750  
Celmy Andrea Villanueva Castro 1  
María Silvana Barahona Aldana 1  
Aranza Alejandra Chávez Gary 1  
ORCID: https://orcid.org/0009-0004-8007-556X  
ORCID: https://orcid.org/0000-0001-5215-283X  
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María de Lourdes Pinto Loria  
1 Universidad Autónoma de Yucatán.  
Resumen  
Abstract  
La maternidad ha sido vista históricamente como un rol  
natural e inherente a la mujer, generando estereotipos que  
afectan su bienestar. El enfoque fenomenológico feminista  
posiciona a la mujer como investigadora y como sujeto de  
estudio. El propósito fue comprender las experiencias de las  
mujeres que han vivido la maternidad, desde el embarazo  
hasta el período postparto, en una comunidad maya yucateca.  
Se realizó un taller participativo y dialógico que exploró las  
experiencias y creencias en torno al embarazo, parto y  
puerperio, con 10. Participantes mujeres, madres y casadas de  
15 a 43 años, para el análisis de contenido se recopilaron las  
perspectivas sobre cómo los factores emocionales, culturales  
y sociales influyen en la maternidad. Los resultados mostraron  
que la edad en que se dieron sus embarazos fue entre 15 y 20  
años, algunas lo planearon mientras que otras no, generando  
distintas emociones. Se destacó la preferencia por el parto  
natural, percibido como más valioso para la recuperación  
postparto. En el puerperio, se identificaron prácticas  
tradicionales de cuidado y la importancia del apoyo familiar.  
Además, se encontraron creencias como la relación entre el  
dolor del parto y el sexo del bebé, así como que la mujer  
operada vía cesárea conserva la virginidad. También se  
evidenció la presión social, comunitaria y familiar como medios  
para cumplir con el ideal de la “supermamá”. Se concluyó que  
es necesario fortalecer redes de apoyo y promover espacios  
reflexivos donde las mujeres compartan experiencias,  
fomentando una maternidad más informada y apropiada al  
contexto cultural.  
Maternity has been seen historically as a natural women's role,  
generating stereotypes that affect their wellbeing. The feminist  
phenomenological approach positions women as researchers  
and as subjects of study. The purpose was to understand the  
experiences of women who have lived motherhood, from  
pregnancy to postpartum period, from a Maya community in  
Yucatan. A participatory and dialogic workshop was held that  
explored the experiences and beliefs around pregnancy,  
childbirth and puerperium. Married mothers aged 15 to 43  
participated, and for the content analysis, perspectives on how  
emotional, cultural and social factors influence motherhood  
were collected. The results showed that pregnancy occurs  
between the ages of 15 and 20, someone planned it while  
others did not, generating different emotions. The preference  
for natural birth stood out, perceived as more valuable for  
postpartum recovery. In the puerperium period traditional  
care practices and the importance of family support were  
found. In addition, beliefs were found such as the relationship  
between labor pain and gender of the newborn, as well as the  
woman that went through cesarean surgery keeps virginity.  
Moreover, social, community and family pressure were showed  
to conduct the ideal of “supermom.”. It was concluded that  
there is a need to strengthen the bond between the mother  
and her closest relatives and promote spaces for reflection  
where women share experiences, encouraging  
a
more  
informed motherhood and proper to the cultural context.  
Keywords:  
postpartum, Mayan community  
Experiences,  
maternity,  
pregnancy,  
Palabras clave:  
puerperio, comunidad maya  
Experiencias, maternidad, embarazo,  
Recibido: 07 de marzo del 2025. Aceptado: 23 de octubre del 2025  
Correspondencia: María de Lourdes Pinto Loria. Universidad Autónoma de Yucatán, Carretera Tizimin-Cholul Km1, 97305 Mérida, Yucatán,  
UARICHA, 2025, Vol. 23, pp. 1-14  
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Manzanero, Villanueva, Barahona, Chávez y Pinto.  
Vivencias acerca de la maternidad, parto y puerperio  
Introducción  
La maternidad, es un proceso evolutivo y vital propio del desarrollo psicobiológico humano, pero  
con características que varían según la época; ser madre trasciende a lo biológico, dado el  
significado social, cultural, histórico y psicológico que posee; aunque el hecho de transitar por  
un embarazo y parir, no significa que habrá un proceso de maternalización (Oiberman, 2005,  
como se citó en Berón, 2023). La transición para convertirse en madre tanto en mujeres adultas  
como en jóvenes, incluso en aquellas en las que el embarazo fue planeado o en quienes no,  
representa un sin fin de desafíos. En México, el 67% de mujeres menores de edad son madres  
(INEGI, 2023), particularmente Yucatán es el estado con mayor población de niñas, niños y  
adolescentes del país. Sin embargo, esta población infanto-juvenil presenta carencias por  
calidad y espacios de vivienda y por ende, de los servicios básicos de la misma; asimismo, es  
importante mencionar que en Yucatán entre 2022 y 2023 incrementaron los homicidios dolosos  
y feminicidios, siendo niñas, niños y adolescentes víctimas de asesinato, así como de violencias  
de tipo familiar, sexual, física y escolar (INEGI, 2024). Esta situación posiciona un punto de  
inflexión respecto a cómo pensamos sobre los embarazos, partos y puerperio, particularmente  
en poblaciones marginadas como lo es la comunidad de mujeres mayas y sus adolescencias.  
La experiencia de ser madre suele ser vivida como un momento imprevisible,  
desconocido e incontrolable, lo que genera mucho miedo a las adolescentes (Waldenström et  
al., 2006), pues biológicamente no cuentan con la madurez ni física, ni emocional para  
enfrentarse a ese suceso.  
Actualmente la escasa accesibilidad a la información sobre el embarazo y la salud  
reproductiva ocasiona que el embarazo adolescente aumente, especialmente en comunidades  
rurales, donde persisten mitos sobre la maternidad. Esta desinformación afecta a la salud de las  
mujeres, limita su educación y desarrollo. Por eso, es crucial cuestionar y desafiar la idealización  
del embarazo, reconocer la diversidad de experiencias y emociones que lo rodean y, rechazar  
estereotipos de género que limitan el potencial de las mujeres más allá de su capacidad  
reproductiva. La maternidad como un aspecto esencial de la feminidad asocia al ser mujer con  
ser madre y es percibida como el “destino biológico” ligado al matrimonio heterosexual y la  
continuidad familiar. Esto conduce que se piense que las madres deben cumplir con un modelo  
de maternidad institucionalizado por roles y estereotipos de género, creados y aceptados  
socialmente (Secretaría de las Mujeres, 2023).  
Para Palomar (2005) la maternidad es “un fenómeno compuesto por discursos y  
prácticas sociales que conforman un imaginario complejo y poderoso que es, a la vez, fuente y  
efecto del género” (p. 36), a diferencia de Molina (2006) quién refuerza esta idea al señalar que  
es un “concepto que se intercambia en el espacio social, donde su interpretación y repercusión  
en la experiencia individual es muy significativa, siendo por largo tiempo tal vez, la investidura  
más poderosa para la autodefinición y autoevaluación de cada mujer, aún de aquellas que no  
son madres” (p. 3).  
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Manzanero, Villanueva, Barahona, Chávez y Pinto.  
Vivencias acerca de la maternidad, parto y puerperio  
El discurso feminista no solo visibiliza la opresión de las mujeres, sino que también les  
proporciona herramientas para comprender y afrontar diversas realidades. Desde la óptica de  
la colonialidad, las mujeres han sido subalternizadas y afectadas por la racialización, explotación  
capitalista, y el heterosexualismo. Un feminismo decolonial explora las raíces de estas  
desigualdades y su impacto histórico, destacando que la colonialidad de género es parte integral  
de la colonialidad del saber, del ser, de la naturaleza y del lenguaje. Como señala Lugones (2011),  
no hay descolonialidad sin decolonialidad de género.  
La maternidad es vivida desde ideas impuestas, incluso es avalada por estudios  
científicos sesgados y reproducidos desde una lógica patriarcal y sexista. La premisa es que la  
maternidad es definida y organizada por normas que se desprenden de las necesidades de un  
grupo social específico y de una época definida de su historia, se trata de un fenómeno  
compuesto por discursos y prácticas sociales que conforman el imaginario complejo y poderoso  
que es, a la vez, fuente y efecto del género (Palomar, 2005).  
Hay que señalar que se tiende a creer que todas las mujeres eligen libremente el camino  
de la maternidad, haciendo uso de su voluntad, de manera racional y activa, argumentando que  
toda mujer desea ser madre (Donath, 2016). Existen numerosos escenarios bajo los que una  
mujer decide maternar, sin embargo, muchas veces ni siquiera es una decisión, e incluso hay  
algunas que no desean serlo en la actualidad. Por ende, si en algún momento llegan a quedar  
embarazadas las probabilidades de sufrir una depresión en el embarazo son más grandes (Lara  
et al., 2018). Las condiciones económicas, emocionales, sociales, entre otras, son muy distintas  
entre las mujeres y eso significa que la maternidad, no puede, ni debe, ser un concepto universal  
(Secretaría de Igualdad Sustantiva, 2021).  
Desde una mirada biológica el embarazo, el parto y el puerperio son etapas de gran  
cambio en la vida de la madre (Muñiz, 2023), sin embargo, el ámbito psicosocial no debe ser  
ignorado, aunque, cada mujer vive sus propias experiencias del proceso de la maternidad,  
únicas e individuales que pueden afectarlas de distintas maneras, conllevando a deseos,  
temores y recuerdos que influenciarán sus sentimientos, acciones y relaciones interpersonales.  
Con el puerperio que comienza para la mujer inmediatamente después del parto y dura  
aproximadamente 40 días, aunque puede extenderse (UNICEF, 2023), la mujer regresa a su  
estado no gestacional con sus consecuentes cambios endócrinos (Sánchez, 2019), además de  
bioquímicos, hormonales, psicológicos y sociales, dando lugar a una mayor vulnerabilidad,  
incluso a la aparición de trastornos psíquicos (Medina-Serdán, 2013). Esta fase también se  
asocia a riesgos como los trastornos de ánimo, ya que el 85% de las mujeres presenta alguna  
alteración de este tipo (Sánchez, 2019), así como a padecimientos como la tristeza postparto  
(TPP), la psicosis postparto (PPP) y la depresión postparto (DPP) (Medina-Serdán, 2013).  
El embarazo ya sea buscado y deseado, o no, predispondrá a la mujer o a la pareja a  
vivirlo emocionalmente de una manera diferente (Lozano & Hernández, 2016); en el ámbito de  
la experiencia subjetiva del proceso de gestación, en la etapa preconcepcional es donde la mujer  
adquiere una actitud personal ante el embarazo, es decir, es en ese momento cuando la vivencia  
emocional será más gratificante (ver Tabla 1).  
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Manzanero, Villanueva, Barahona, Chávez y Pinto.  
Vivencias acerca de la maternidad, parto y puerperio  
Tabla 1.  
Emocionalidad de las mujeres durante los periodos gestacionales  
Semestre  
Emocionalidad  
Primer  
trimestre  
Miedo (a la pérdida del embrión, a no ser capaz de llevar el embarazo, al rechazo, a mantener  
relaciones sexuales, a que suceda de nuevo). Confusión (deseo de embarazo vs. cambios en su  
vida). Alegría (si es un proyecto de vida en pareja). Aflicción o tristeza (embarazo no deseado, falta  
de pareja o abandono).  
Segundo  
trimestre  
Miedo e intranquilidad hasta conocer el resultado de la amniocentesis. Si es favorable, aparece la  
alegría y la tranquilidad. Factores como los primeros movimientos fetales, la reducción de  
alteraciones físicas y el apoyo de la pareja contribuyen a una actitud favorable. No obstante, si hay  
complicaciones, la vivencia positiva puede transformarse en negativa.  
Tercer  
trimestre  
La alegría se mantiene con los preparativos y el deseo de conocer al bebé, pueden surgir  
incomodidades físicas y miedo a las contracciones, posibles complicaciones y el parto. Factores  
externos pueden generar inseguridad, como el estado del recién nacido, el desconocimiento del  
lugar y modo del parto, la ausencia de la pareja y la atención profesional. Si el parto es complicado,  
la madre puede vivir la experiencia con angustia, pero si el resultado es óptimo y cuenta con  
recursos personales, lo asimilará saludablemente.  
Fuente: Lozano y Hernández (2016).  
Estudios como el de Gil-Bello (2018) sobre la maternidad, mediante entrevistas  
semiestructuradas y el análisis sociológico de los discursos, que se realizó con 10 mujeres  
embarazadas de 36-37 semanas, sugiere una asociación entre maternidad e identidad femenina  
en el orden cultural y simbólico que actúa como motor en la decisión de ser madre. Reveló que  
el instinto maternal aparece en el imaginario de las mujeres para dar una explicación naturalista  
al rol de madre. En otro sentido, Valdez (2024) señala que la matrix heterosexual, las  
instituciones de la conyugalidad y la familia heteronuclear, coaccionan la sexualidad y  
fertilidades femeninas para reproducir heteronormas vía cuidados y trabajos maternos,  
favoreciendo la imagen de “buena madre”, abnegada, sumisa, similar a la virgen María en  
América latina, sin embargo, la maternidad ejemplificada por la Virgen María es imposible imitar  
porque la mujer-madre, debe renunciar a la parte carnal de su ser para quedarse como una  
sufrida madre.  
La colonialidad de género impone normas de género, de modo que, desde la  
modernidad/colonialidad la maternidad marianista mantiene los intereses del patriarcado, así  
las mujeres madres experimentan preocupación acerca de las estrategias para conciliar la vida  
laboral con la familiar, las renuncias laborales están relacionadas con la naturalización del rol de  
madre. Este pensamiento basado en la colonialidad jerarquiza las oposiciones dicotómicas  
(hombre vs mujer) donde una categoría es superior a la otra (patriarcado) (Valdez, 2024), así la  
maternidad es una experiencia individual en un entorno social, cultural, histórico, económico y  
laboral. Estudiar las creencias y los valores de una sociedad androcéntrica permite conocer las  
interacciones que se dan en ella y, reconocer a las mujeres como agentes capaces de construir  
nuevos significados, como que una madre no nace, se hace (Gil-Bello, 2018).  
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Manzanero, Villanueva, Barahona, Chávez y Pinto.  
Vivencias acerca de la maternidad, parto y puerperio  
Muñoz et al. (2013) realizaron un estudio cualitativo para comprender la vivencia de las  
madres en situación de vulnerabilidad de centros de salud de una comuna urbana de Santiago  
de Chile, se entrevistaron a nueve madres adscritas al programa Chile Crece Contigo en el año  
2009. El análisis comprensivo permitió comprender la vivencia del mundo cotidiano; ser madre  
en situación de extrema vulnerabilidad es una noticia imprevista, con sentimientos de  
desesperanza, que evoluciona en resignación; no existe proyecto, vive el aquí y el ahora con  
incertidumbre. A partir de los relatos de las mujeres-madres, se identificaron patrones  
significativos de lo vivido en el ámbito personal y familiar, aportando conocimientos para una  
mejor comprensión del mundo social desde sus perspectivas particulares. Es fundamental  
brindar espacios para que las mujeres compartan sus perspectivas, deseos y necesidades  
acerca de la maternidad.  
En este sentido, se requieren estudios que den voz a las experiencias y discursos de las  
mujeres sobre la maternidad, también para identificar las necesidades específicas de las  
mujeres que vivieron su etapa del embarazo; la exposición a las distintas concepciones,  
expectativas negativas como positivas que ellas tienen acerca de la maternidad, y las  
condiciones en las que ésta se vive. Es necesario enfatizar más en el sector femenino de la  
sociedad, pues muchas veces se minimizan o ignoran preocupaciones, necesidades, signos de  
un posible trastorno y factores de riesgo, lo que las coloca en vulnerabilidad y desentendimiento,  
dando paso a consecuencias negativas en su vida y bienestar que repercutirán en su entorno,  
relaciones familiares, de amigos y también en el vínculo madre a hijo.  
El propósito de este trabajo fue comprender las experiencias de madres mayas durante  
la maternidad, desde el embarazo hasta el período postparto desde una mirada feminista y  
decolonial.  
Método  
Se realizó un estudio de tipo cualitativo con diseño fenomenológico y feminista. La  
fenomenología trata sobre explorar, describir y comprender las experiencias de las personas  
respecto a un fenómeno y descubrir los elementos en común de tales vivencias (Sampieri, et al,  
2014). Por su parte, la realidad básica que da soporte a una "metodología femenina" es el hecho  
de que se opone a una epistemología histórica y clásica que se considera androcéntrica y  
reivindica igual derecho a constituir una epistemología ginecocéntrica, en la que se considera  
que toda experiencia vivida no sólo constituye ya una interpretación de la realidad, sino que  
necesita de una interpretación propia de la mujer, la participante como investigadora y también  
como objeto de la investigación. Se trata de comprender cómo la mujer va conociendo su propio  
cuerpo, sus problemas propios de salud, sus vivencias personales, familiares y sociales. La  
investigación cualitativa feminista siempre ha puesto y defendido un cuidado especial en los  
aspectos de las mujeres (Martínez Miguelez, 2004).  
La selección de las participantes fue de máxima variación pues muestra distintas  
perspectivas y representa la complejidad del fenómeno estudiado para localizar diferencias y  
coincidencias, patrones y particularidades (Sampieri, et al., 2014).  
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Manzanero, Villanueva, Barahona, Chávez y Pinto.  
Vivencias acerca de la maternidad, parto y puerperio  
Dicha selección fue deliberada y se utilizaron criterios de saturación para determinar el  
total de participantes, asegurando la obtención de información rica y diversa para el análisis. Se  
eligieron criterios para la selección (ver Tabla 2), inclusión y exclusión de las participantes.  
Tabla 2.  
Criterios de inclusión y de exclusión  
Criterios de inclusión  
Criterios de exclusión  
Mujeres de la comunidad maya que hayan  
pasado por un embarazo y sean madres o que  
estén embarazadas.  
Mujeres que no sean madres.  
Mujeres que no hayan firmado el  
consentimiento informado.  
Mujeres dispuestas y capaces de compartir sus  
experiencias personales relacionadas con su  
proceso de embarazo y post parto.  
Mujeres que se comuniquen en español.  
Tabla 3  
Datos sociodemográficos de las participantes  
Participante  
Edad  
Número  
de hijos  
Ocupación  
Nivel educativo  
Con quién vive  
María  
Livia  
29  
34  
40  
15  
43  
38  
36  
37  
24  
29  
2
2
4
1
4
4
3
4
3
1
Ama de casa  
Secundaria  
Secundaria  
Secundaria  
Secundaria  
Primaria  
Esposo e hijos  
Esposo e hijos  
Esposo e hijos  
Suegra  
Artesana, Policía  
Artesana  
Elvia  
Andrea  
Rosalba  
Teresa  
Victoria  
Georgina  
Emilia  
Ama de casa  
Ama de casa  
Esposo  
Ama de casa  
Primaria  
Esposo e hijos  
Esposo e hijos  
Familia  
Ama de casa  
Secundaria  
Secundaria  
Primaria  
Promotora de educación inicial  
Ama de casa  
Papás e hijos  
Esposo e hija  
Verónica  
Mentora y ama de casa  
Preparatoria en  
curso  
Al final, el grupo quedo constituido por 10 mujeres mayas pertenecientes al municipio  
de Mayapan, Yucatán; las participantes se seleccionaron por su disposición a explorar sus  
experiencias, emociones y percepciones durante el embarazo hasta el puerperio, ocho de las  
participantes tenían como principal labor ser amas de casa, una además era policía y otra  
promotora de educación inicial, todas con esposo e hijos, sus edades estaban entre los 15 y 43  
años (ver Tabla 3).  
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Manzanero, Villanueva, Barahona, Chávez y Pinto.  
Vivencias acerca de la maternidad, parto y puerperio  
Las herramientas de investigación para recolectar datos fueron un cuestionario, un taller  
participativo y entrevistas semiestructuradas. El cuestionario fue de datos sociodemográficos,  
que recabó información como edad, género, nivel educativo, estado civil, ocupación. El taller  
participativo llamado “Voces de la maternidad” consistió en tres sesiones, cuyo objetivo fue  
reflexionar sobre las experiencias de las mujeres sobre las distintas etapas de su maternidad:  
la primera sesión se enfocó en el proceso del embarazo, mediante actividades como la escritura  
reflexiva, círculo de experiencias y dibujos, donde se ahondó en los cambios físicos, las  
cualidades de las madres, sus aprendizajes sobre el embarazo y el crecimiento emocional que  
tuvieron; la segunda sesión fue sobre el parto, explorando las experiencias de ese momento,  
sus emociones en las etapas del parto, sus expectativas y la realidad que vivieron, a través de  
actividades dinámicas de escritura y participación en plenaria, que buscaba el intercambio de  
las distintas experiencias de las participantes; la última sesión se desarrolló alrededor del tema  
del puerperio, con un análisis sobre las creencias que existen alrededor del rol materno, y  
compartiendo consejos y experiencias en esta etapa, fomentando la reflexión y el diálogo.  
La entrevista semiestructurada versó sobre las experiencias particulares de las  
participantes en el tema de embarazo, parto y puerperio, el objetivo fue profundizar sobre las  
vivencias de su maternidad, las preguntas se focalizaron en la percepción y autoconocimiento  
de las madres. Dichas entrevistas fueron realizadas al finalizar la sesión de los talleres, en sitios  
donde las participantes se sintieron más cómodas.  
Procedimiento y consideraciones éticas  
Antes de comenzar con el taller, se tuvo un primer acercamiento con la comunidad maya, nos  
vinculamos con la Secretaria de Mujeres-Centro Violeta para identificar a las participantes y  
gestionar dónde se llevaría a cabo el taller. Para ello, nos vinculamos con una promotora cultural,  
quién con su conocimiento de la comunidad y de las mujeres nos fue guiando para la gestión  
de la participación y los espacios; seguido a esto, se establecieron los días para la ejecución del  
taller y los horarios, acorde a las necesidades de las participantes. Con esta información, se  
elaboró un folleto con la respectiva información del taller, que fue enviado vía redes sociales a  
las participantes a partir de sus líderes. En la primera sesión del taller se explicaron los objetivos  
y se les hizo entrega del aviso de privacidad y el consentimiento informado, hecho con base al  
Código Ético del Psicólogo de la Sociedad Mexicana de Psicología (2010). El taller consistió en  
cuatro sesiones, la primera fue la presentación e información.  
Análisis de contenido  
Para el análisis de la información se utilizó la guía de Martínez Miguelez, 2004, en primer lugar  
se realizaron las transcripciones de las entrevistas y se escribieron los reportes de experiencias  
del taller participativo, de este modo se estructuraron los protocolos; posteriormente se  
seleccionaron las unidades temáticas que fueron emergiendo del texto y que revelaban forma  
y sentido vivencial; finalmente se estructuraron las categorías, las cuales se definieron con el  
método de triangulación de investigadores, por la riqueza de información que cada uno tenía  
de las herramientas del estudio. Toda información fue tomada en cuenta, las actividades  
realizadas, las observaciones obtenidas y entrevistas de cada investigadora. Posteriormente, se  
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Manzanero, Villanueva, Barahona, Chávez y Pinto.  
Vivencias acerca de la maternidad, parto y puerperio  
integraron estos datos para elaborar unidades categóricas que permitieran visualizar la  
información de manera clara y estructurada. El modelo teórico que acompañó este proceso fue  
el feminista, desde una inspiración fenomenológica, dado que se quería evidenciar las  
experiencias de las mujeres mayas madres y sus vivencias del embarazo, parto y puerperio.  
Resultados  
Con base a la información recabada en las sesiones del taller, se identificaron cuatro categorías  
de análisis, descritas a continuación:  
Embarazo  
La primera categoría encontrada fue denominada  
, las participantes  
debutaron alrededor de los 15 a 20 años, algunas lo planearon mientras otras no, sin embargo,  
comentaron: “Mi primer embarazo no fue fácil. No estaba lista para ser mamá, porque tenía 17  
años” (Teresa., 23 de octubre, 2024), esto fue reafirmado por todas las participantes, quienes  
expresaron felicidad por sentir adentro y porque fue planeado, una participante expresó: “Sí  
sientes bonito la verdad… sientes algo que brinca dentro de ti, como un gusanito o frijolito” (Elvia,  
16 de octubre, 2024), de igual manera surge la angustia, el miedo y la desesperación al no  
haberlo planeado, generándose pensamientos sobre un posible aborto o no querer tenerlo.  
Una participante mencionó: “Al principio tenía miedo porque era menor de edad, bueno no era  
menor de edad, pero si tenía 19 años y hay cosas que no están planeadas, y es una etapa muy  
difícil en donde piensas si seguir con el embarazo o abortar, pero ya es decisión de cada uno,  
en mi caso, decidí tener a mi hija, es una responsabilidad más y a veces no estamos preparadas  
para muchas cosas, pero a raíz de eso aprendes todos los días” (Verónica, 16 de octubre, 2024).  
En el embarazo está implícito el cuerpo; las participantes mencionaron que antes de  
embarazarse se consideraban delgadas, bonitas con un cuerpo formado. Elvia dice: “Antes era  
sexy, flaquita” (Elvia, 16 de octubre, 2024) y, que durante el embarazo y después de convertirse  
en madres, remarcaron los cambios como el aumento de peso, y otras modificaciones en el  
cabello, el rostro, las extremidades. Estos cambios los percibían como parte de convertirse en  
madres, como expresó Verónica: “En cierto punto te diría que estoy tranquila con mi cuerpo  
porque es parte de…” (Veronica,16 de octubre, 2024).  
Al respecto de la imagen corporal, ellas mencionan que no contaban con el tiempo  
suficiente para realizar actividad física o tener una buena alimentación para contrarrestar estos  
cambios corporales, Una participante dijo: “Una no mantiene su cuerpo como era antes”  
(Veronica,16 de octubre, 2024), otra expresó su conformidad a estos cambios: “Ahora estoy  
gordita, llenita de amor” (Teresa,16 de octubre, 2024), mientras que otra se resignó : “No estoy  
muy feliz pero aquí estoy” (Rosalba, 16 de octubre, 2024).  
Parto  
La segunda categoría fue  
, este proceso fue diferente en cada una, algunas tuvieron  
a sus hijos e hijas por parto natural mientras que otras por cesárea, siendo el parto natural  
considerado como el más valioso, pues se piensa que la recuperación es más rápida y sin tantas  
limitaciones, con dolor momentáneo, mientras que por el contrario el parto por cesárea conlleva  
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Manzanero, Villanueva, Barahona, Chávez y Pinto.  
Vivencias acerca de la maternidad, parto y puerperio  
una recuperación tardada, de una duración aproximada de seis meses. Enfatizaron que para  
algunas fue rápido mientras que otras dijeron que fue lento, doloroso y una tuvo su bebé  
prematuro. Todas coincidieron en la importancia de ir a la clínica para el nacimiento del bebé y  
que el dolor dependía del sexo, afirmaron que el dar a luz a una niña era más doloroso y  
tardado. Se les preguntó sobre su perspectiva acerca de aceptar y abrazar el dolor a la hora del  
parto, las participantes negaron esta postura, una participante expresó: “El dolor es peligroso y  
riesgoso para la mamá y el bebé, así se pensaba antiguamente, pero ahora ya no” (Verónica, 23  
de octubre, 2024).  
Al inicio del parto las emociones fueron: preocupación, miedo, dolor fuerte y  
contracciones seguidas; durante el trabajo de parto experimentaron: miedo, infelicidad, dolor  
constante, pero se intentaban relajar con pensamientos positivos como: “Piensa que después  
vas a regresar con tu bebé” (Teresa, 23 de octubre, 2024) siendo la fe un factor determinante  
que fungió como motivador en esta etapa.  
Puerperio  
La tercera categoría es el  
, las emociones fueron felicidad, tranquilidad y alivio.  
Dependiendo del tipo de parto, se englobaron algunas características de este, teniendo ciertas  
creencias acerca de la alimentación y cuidados; en el parto natural se aconseja que las madres  
consuman alimentos con líquido, distintos tipos de caldos o sopas, en contraste, la cesárea  
implica mayores cuidados, por lo que se recomiendan alimentos secos para que la herida no se  
infecte y no tarde en cicatrizar, y se busca evitar algunos alimentos. Se manifestaron diversas  
creencias en torno a la alimentación. Una participante expresó: “Si se come huevo la herida de  
la cesárea queda marcada y saltada y, no deben consumir frijol porque queda negra la cicatriz”  
(Victoria, 23 de octubre, 2024).  
Se abordó el tema del momento inmediato después del parto; con respecto a las  
personas más importantes que estuvieron presentes en el proceso mencionaron: “La mamá  
orienta, la cuñada decía que te tienes que cuidar, aconsejan que si estás embarazada no puedes  
cargar cosas pesadas y tienes que comer cosas sanas. Lo que comes el bebé lo va a absorber”  
(Emilia, 13 de noviembre, 2024). Se identificó que la mamá, esposo y cuñada, son las mujeres  
más importantes en esta etapa.  
creencias y miedos sobre la maternidad  
La cuarta y última categoría es:  
. Un miedo a  
destacar son las implicaciones del parto por cesárea, ya que se piensa que la recuperación es  
más tardada, se identificó la creencia de que la mujer sigue siendo virgen por haber tenido un  
parto por cesárea porque no hubo ninguna intervención por la vagina, dijeron: “No se abre el  
cuerpo” (Berta, 13 de noviembre, 2024). Otro de los miedos más relevantes es el relacionado  
con el primer embarazo, pues existe una serie de expectativas creadas con base a experiencias  
de mujeres cercanas a ellas que les dicen: “No te preocupes, va a ser fácil” (Elvia, 23 de octubre,  
2024), en contraste con la realidad que ellas vivieron en sus diferentes relatos “Cuando estás  
embarazada te va a doler, no sabes lo que te espera” (Teresa, 23 de octubre, 2024), “Después  
del parto ya estuvo el dolor, cuando no es así, depende de cada cuerpo y de cada mujer”  
(Verónica, 23 de octubre, 2024), “No es nada fácil, vivir un embarazo, son nueve meses, pero es  
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Vivencias acerca de la maternidad, parto y puerperio  
bonito un embarazo, aunque duele es bonito vivirlo, por que sientes las pataditas y todo, te hace  
sentir cosas” (Elvia, 23 de octubre, 2024).  
En el segundo embarazo se cuenta con la experiencia previa, una participante mencionó:  
“La realidad es que cuando ya sabes cómo es el dolor del parto y los procedimientos que vienen,  
ya lo viviste y ya sabes cómo es, que cuando nace el bebé los dolores se te quitan, solo al  
principio te quedas un poco débil, y sigues tu vida normal.” (Verónica, 23 de octubre, 2024). La  
preocupación no solo recae en el parto, si no en el hecho de dejar a los hijos en casa y no estar  
para atenderlos.  
En la comunidad se piensa que la mujer al convertirse en madre adquiere más  
responsabilidades, tal como señaló una participante: “Cuando te casas te dicen si estás segura  
de lo que hiciste, porque casarse no es nada fácil, es una gran responsabilidad, se te quitó lo  
niña, si tu esposo va a trabajar tú te levantas a hacerle su café. Casarte chica es una gran  
responsabilidad, piénsalo mil veces si te quieres casar porque yo ya lo viví.” (Teresa, 13 de  
noviembre, 2024). Los estereotipos del rol de madre se remarcan, como dice María: “Las  
esposas que no se han levantado para que sus esposos se vayan cinco o cuatro de la mañana  
son flojas, o las mamás que no han cocinado al medio día y buscan qué comer a las tres de la  
tarde son flojas” (María, 13 de noviembre, 2024); “Cuando los niños llegan de la escuela la  
comida debe estar lista, los niños tienen hambre” (Teresa, 13 de noviembre, 2024”). Esto  
refuerza el ideal de una supermamá; todas consideraron que deben poner a sus hijos primero  
antes que ellas.  
Discusión  
La comunidad maya ve a una mujer joven, incluso adolescente como madre y como esposa, o  
pareja de un varón, lo normaliza, a pesar de que es sabido que la maternidad suele ser un medio  
de escape de las carencias económicas de la vida, esto se pudo constatar desde el testimonio  
de una participante, que a la edad de 14 años consideró huir de su casa y casarse para  
posteriormente embarazarse a los 17 años y ver por una mejor vida; un 67% de mujeres  
menores de edad son madres en México (INEGI, 2023), lo que sugiere que la maternidad  
temprana sigue siendo una práctica alarmante y persistente en las comunidades rurales, esto  
puede deberse a factores de desinformación sobre el tema o sobre la salud reproductiva, la  
cual, muchas veces no llega a las comunidades mayas. Es importante subrayar que el desarrollo  
de las niñas y adolescentes debe resguardarse jurídicamente, puesto que es necesaria la  
protección jurídica por la vulnerabilidad en la que se sitúan (Montejano Villaseñor, 2020).  
Por otro lado, es innegable la presencia del cuerpo cuando hablamos de ser madre, pero  
no sería el cuerpo moderno y capitalizado, sino más bien el cuerpo simbólico de la mujer madre.  
Los cambios físicos como tema recurrente en las narrativas de las mujeres señalan ese tránsito  
también de niña a mujer. Antes del embarazo, muchas se describían como flaquitas o bonitas,  
mientras que durante y después del proceso notaron un aumento de peso y cambios en su  
apariencia. Estos cambios fueron aceptados por algunas de ellas con resignación o incluso con  
orgullo, hecho que llama la atención, puesto que en el discurso no resaltan las expectativas  
sociales sobre la imagen femenina, sino que lo ven como parte del proceso de ser madre. Esto  
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coincide con las reflexiones de Molina (2006), quien señala cómo la maternidad ha sido un eje  
central en la autodefinición femenina, menudo acompañado de exigencias  
a
desproporcionadas, pero podemos añadir, de resignaciones asumidas ante la demanda de  
ejercer como madre y ya no como mujer.  
Históricamente, el concepto de maternidad ha evolucionado de un rol exclusivamente  
biológico a un fenómeno social y culturalmente construido. Según Palomar (2005) la maternidad  
refleja las necesidades de una sociedad específica a través de discursos y prácticas sociales. En  
el estudio, las participantes destacaron la presión cultural de cumplir con el rol idealizado de la  
“supermamá”, que exige que las madres deben anteponer las necesidades de sus hijos a las  
propias. Por eso, el escuchar y validar sus narrativas, permite desmantelar las estructuras  
patriarcales que han perpetuado visiones limitadas y opresivas de la feminidad. Pero, también  
hay que señalar que la mamá se superpone sobre la mujer, una mujer es más mujer siendo  
madre que cuando no lo es. En México, la madre abnegada y sacrificada tiende a promoverse  
como un emblema de la mexicanidad, lo cual puede observarse en la televisión y el cine,  
particularmente del viejo cine mexicano, los cuales influyeron de sobremanera en cómo se ven  
y hacen las mujeres buenas y malas, ejerciendo control en la expresión de la sexualidad (Vargas  
Cervantes, 2019).  
En lo que respecta a las creencias tradicionales, éstas influyen significativamente en el  
cuidado materno. Estas tradiciones, aunque apreciadas, conviven con influencias modernas que  
generan tensiones, por ejemplo, en la comunidad maya se mantiene vigente la práctica de la  
“sobada” como cuidado tradicional durante el embarazo, restricciones alimenticias en el  
puerperio, el contraste entre partos naturales y cesáreas con sus implicaciones de cuidado  
derivado de la creencia de que las mujeres que tienen cesáreas “siguen siendo vírgenes”, porque  
el parto no fue por vía vaginal; la creencia de que el dolor de parto depende del sexo del bebé.  
Ante este sentido cultural, los modos modernos para la atención al parto y puerperio suelen ser  
menos humanas y más tecnificadas, a beneficio del sistema de salud y médico más que de la  
mujer. El costo o gasto que conlleva la maternidad, el parto y puerperio, puede explicarse desde  
la colonialidad/modernidad impuesta a la mujer y su embarazo, generando la necesidad, pero  
también empobreciendo los recursos con los que la propia comunidad cuenta para la atención  
a los temas del cuidado materno-infantiles. Esto demuestra lo que dice Valdez (2024), que la  
maternidad es una experiencia subjetiva en un entorno social, cultural e histórico.  
Al respecto de la emocionalidad, destaca particularmente, el miedo que enmarca el  
proceso de embarazo, parto y puerperio y que envuelve a la maternidad en general; en los  
periodos gestacionales, tal como se presentan en la Tabla 1, en este estudio, se observaron  
otros aspectos, en el sentido que, las creencias ligadas al cuerpo como la virginidad vs parto por  
cesárea, el número de gesta que conduce a experiencias ligadas al dolor de los partos, así como  
la adquisición de las responsabilidades socialmente esperadas de una madre, moldean la  
emocionalidad respecto a la vivencia de la maternidad, más allá de la emocionalidad ligada a los  
cambios físicos del proceso gestacional tal como lo plantea Lozano y Hernández (1996).  
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El embarazo es un periodo de transición marcado por intensas emociones, se observa  
una dualidad entre alegría y ansiedad; las participantes que planearon su embarazo expresaron  
felicidad y conexión emocional con su bebé, pero aquellas que no lo hicieron experimentaron  
miedo y pensamientos de rechazo; se pudo observar que la planeación y las condiciones  
emocionales iniciales influyen en la percepción del embarazo y, que, dicha emocionalidad, es  
distinta a la explicada por Lozano y Hernández (2016). Se pudo constatar que la angustia de las  
madres se circunscribe a su situación de vida previo a ser madres y ser esposas, siendo la edad  
un factor importante, dado que la adolescencia agudiza la noción de realidad de la adolescente  
cuyo sistema de vida se vincula con las carencias, pero también con la desinformación  
relacionada con las experiencias del dolor propio del parto, de si es primeriza, o de si es la  
segunda o tercera gesta; también se relaciona con la recuperación, dependiendo de si es parto  
natural o por cesárea, así como, de la inminente responsabilidad que conlleva el cuidado de la  
hija o hijo, además del sentido de suficiencia que cada mujer percibe de sí misma.  
La investigación permitió comprender las experiencias de las mujeres desde el embarazo  
hasta el postparto; de manera dialógica se reflexionaron las vivencias y creencias culturales que  
destaca la diversidad y desafíos en contextos rurales, sugiriendo estudios a mayor escala para  
promover espacios de diálogo que fortalezcan el empoderamiento de las mujeres madres.  
Financiación  
Esta investigación fue realizada gracias al financiamiento brindado por la Fundación W.K.  
KELLOGG Proyecto SISTPROY FPSIC001-2022 Universidad Autónoma de Yucatán.  
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